Celebran su quinto premio en Sitges.
Celebran su quinto premio en Sitges. / RTVE

Los quintos premios caen pegados a una maleta

  • lotería de navidad

  • Ya se han cantado los ocho, y muchos se han vendido en estaciones de tren y autobús de Madrid, por lo que se espera que estén repartidos por toda España

El primer quinto llegó tarde pero sentó el tono para sus compañeros de suerte. Este año, los números premiados con 60.000 euros iban a quedar asociados al viaje, al trayecto y a las maletas. A la alta velocidad española y también al autobús. Así que la tarea de repartir suerte, de propagarla, de extenderla aquí y allá, no ha quedado solo al albur de los loteros. Hubo compradores se llevaron la suerte consigo.

El 46984 se cantó, asociado al quinto premio, a las 10.18 horas de ayer. Ya habían pasado ocho niños y dos tablas completas sin grandes noticias. Lorena y Nicole fueron las responsables de descubrir que esta cifra concedía 6.000 euros para cada décimo. El lotero de la zona del AVE de la estación de Atocha, en Madrid, había sido el encargado de repartirlo entero. «Es una administración atípica porque la mayoría de gente que pasa por aquí son viajeros», explicó. Algunos se marchaban, otros llegaban. «Tiene que estar repartídisimo», afirmó. Aun así, celebraron que habían vendido buena suerte a muchos. El número les correspondía de manera íntegra, y vendieron 130 de las 160 series. En total, más de 6 millones y medio de euros han salido de este puesto. «Prácticamente todo por ventanilla, aunque también alguna peña y alguna empresa se llevó parte», aclaró.

Más que un premio

El segundo gran premio del día también fue un quinto. Esta vez, llegó a Barcelona. A dos administraciones amigas que se habían intercambiado algunas series entre ellas. El despacho de lotería de la calle Sant Francesc 44 en Sitges (provincia de Barcelona) vendió 140 series del 32306 y la de la Calle Colon en Cubelles las 20 restantes. «Estamos muy contentos de poder repartir algo esta vez», aseguró Carmen, la mujer de uno de los loteros del primero de los despachos. Han celebrado a lo grande porque, afirmó, la mayoría se han vendido por ventanilla a gente del pueblo. «Ha sido todo un jolgorio. Han venido muchos clientes habituales, gente a la que conocemos de toda la vida», explicó la lotera. «Está, como se suele decir, muy repartido. La mayoría se llevaban uno, dos o tres décimos».

El despacho del paseo de la Cortes de Aragón, en Calatayud, revalidó su suerte y vendió, íntegro, el tercero de los quintos premios. Las 160 series, más de 9 millones de euros, vinculados al 98538. «Por ventanilla mucho, un poco a Lérida de un cliente habitual que se lleva bastantes, a una asociación de judo», explicó la lotera. «Estamos encantados. Calatayud es un pueblo muy jugador y, además, muy afortunado». Además, afirmó, eso no es todo. «Por un número no hemos dado el gordo, y por otro no hemos dado el segundo premio», aclaró.

Son una administración que ya conocía la fortuna, que ya ha vendido dos veces el Gordo del sorteo extraordinario de Navidad. «Y en sorteos ordinarios ni siquiera estoy segura de cuantas veces hemos dado el primer premio, pero muchas», afirmó. Desde que Ismael Rastrelli, Janna Flores, Nicol Chungara y Josué Guamán lo sacaron y lo cantaron, celebraron sin parar. «La gente está muy contenta. Calatayud es un pueblo vinculado a la buena suerte», sentenció.

Ganadores repartidos

El cuarto de los quintos premios, asociado al 74012, fue el primero en abrir de verdad el abanico geográfico. Aunque mayoritariamente se vendió en Lérida, se repartió por más de 40 administraciones de todo el país. Gente en Alicante, Asturias, Almería, Valencia, Álava, Jaen o Málaga compraron al menos un décimo. Han ganado 300 euros por cada uno que se gastaron.

En la administración de la calle Obispo Torres de Ibiza vendieron 100 series del 91363, otro quinto premio. «Ha venido mucha gente a celebrar», explicó Cristina Molina, la lotera. «Es un número abonado que tengo y que vendo todas las semanas. Les ha tocado a muchos clientes fijos», aseguró. Han repartido 6 millones de euros. «Dos chicos jóvenes han venido emocionados porque iban a poder ir a la península a ver a sus familias», contó.

Del sexto quinto no se vendieron ni la mitad de las series. La mayoría en Zaragoza, y muchos décimos por toda España.

En el séptimo volvió la temática viajera. Una treintena de las series se vendió en la administración de la estación Sur de Autobuses de Mendez Álvaro, en Madrid. La principal puerta de entrada y salida de la capital por este medio de transporte.

El octavo, casi al final del sorteo, recorrió Barcelona, Torredelcampo, Caspe y Vilanova i la Geltrú.