Noche al raso para presenciar el sorteo en directo

Un hombre observa las bolas en las liras.
Un hombre observa las bolas en las liras. / Emilio Naranjo (Efe)
  • Por primera vez los premios de la Lotería de Navidad pueden cobrarse en la jornada del sorteo

  • El Teatro Real acoge por tercera vez el rito de la fortuna que reparte 2.240 millones de euros

Del bombo al banco y en el mismo día. El viaje del soñado premio gordo de la Lotería navideña jamás había sido tan rápido. El recién iniciado sorteo numero 204 de la Lotería de Navidad, que reparte 2.240 millones, es el primero en la historia que permite hacer efectivos sus premios en la misma jornada de su celebración. Este año las ventas ha subido un 4,64% tras varis años de descenso.

Si el premio es inferior a 3.000 euros se puede cobrar a partir de las 18 horas en cualquier administración de loterías. Si es superior, se deberá cobrar en entidades financieras concertadas -BBVA, Santander, CaixaBank, CECA- o delegaciones comerciales de Loterías. Todos los premios caducan a los tres meses y Hacienda se queda con los no reclamados.

Pero por segundo año los impuestos gravan a los premios de más de 2.500 euros. En 2013 el Gordo fue puesto a dieta por Hacienda, como todos los pellizcos superiores a los 2.500 euros que se dejan un 20% de su importe en las arcas del Estado. Es el único ganador seguro cada Navidad con el ingreso de unos 800 millones ‘frescos’ en las arcas públicas por la venta de décimos.

Ni el intenso frío, ni el sueño ni la resaca del fin de semana ni la crisis que no cesa arredraron a los cientos de personas que pasaron parte de la noche al raso para presenciar este sorteo en directo. Hicieron varias horas de cola para poder ocupar una de las quinientas plazas del patio de butacas del Teatro Real de Madrid y ser testigos directos de los caprichos de la fortuna. Quienes no cupieron en la sala pudieron seguir el sorteo en las pantallas gigantes instaladas en la cercana plaza de Callao, otra novedad lotera de este 2014 que acaba.

Por tercera vez en su historia, el sorteo más esperado recalaba en la casa de la ópera, un santuario lírico en el que cada 22 de diciembre se oye la feliz y repetitiva melodía de la fortuna. El extraordinario de Navidad, el que más expectación genera, reparte 2.240 millones de euros a los que aspiran 100.000 números.

Las precintadas puertas del Teatro Real se abrieron a las ocho en punto. Se repitió el rito inicial de esta liturgia de la fortuna, la ‘lluvia de bolas’ que supone el trasvase de las pequeñas esferas con los números y los premios de las liras al bombo a través de la tolva. Una metódica labor que contempla mostrar al madrugador y siempre curioso público cada uno de los grandes premios antes de introducirlos en los bombos, que dormían bajo custodia en el teatro desde el martes.

Sólo un puñado de personas se acercó a las liras para comprobar que su número aparece realmente impreso en esas bolitas capaces de sembrar alegría y cambiar el futuro.

Al gigantesco bombo de latón y acero –800 kilos de peso, 2,80 metros de altura- fueron los 100.000 números (del 00000 al 99.999) impresos en bolitas de madera de boj. En el bombo pequeño -280 kilos y 1,6 meros de alto- se introducen las 1.807 bolas con premio, entre ellas la docena de grandes. La bola del Gordo, con sus cuatro millones de euros por serie, fue saludada con vítores y aplausos. Cada bolita pesa tres gramos, tiene un diámetro de 18,8 milímetros y lleva el número o el premio grabado con láser.

Los 2.240 millones de euros dedicados a premios son el 70% de una emisión total de 3.200 millones de euros. El 30% restante -casi 1.000 millones- cubren los gastos del oneroso sorteo y alimentan las necesitadas arcas del Estado.

El primer premio está dotado con 4 millones de euros por serie -400.000 al décimo, 320.000 después de impuestos-, lo que aporta 20.000 euros por cada uno jugado. Estos cuatro millones por serie hacen un total de 720 millones para las 160 series del primer premio del sorteo más difícil de ganar.

Las posibilidades de llevárselo son remotas, una entre 100.000, esto es del 0,00001%. Más alta es la de ganar un premio, del 5%, o recuperar lo gastado, que es del 9%.

El segundo premio reparte 1.250.000 euros por serie -6.250euros por cada uno jugado, y el tercero 500.000 euros –2.500 de premio por euro jugado-. Los dos cuartos reparten 200.000 euros por serie. (20.000 al décimo, 1000 de premio por cada euro) mientras que los ocho quintos reparten 60.000 euros por serie (6.000 al décimo, 300 de premio por cada euro jugado).

Los agraciados serán los menos. Las matemáticas constatan que el 85% de los compradores de un décimo se quedarán con las manos vacías, frente a la probabilidad del 5,3% de obtener algún premio.

Sonsonete

Pasadas las nueve, con casi diez minustos de retraso y el aplauso de la concurrencia, se ponía en marcha el sorteo. Enseguida se escuchaba el sonsonete de cifras y euros de los 22 cantarines críos de San Ildefonso, 11 niños y 11 niñas de entre 9 y 13 años encargados este año de repartir la fortuna en diez tablas. En cada tabla dos críos extraen la bola y otros dos cantan número y premio.

A sus trinos de números y euros atienden por radio y televisión los millones de personas que, a falta de cifras definitivas, se han gastado una media de 61,5 euros en décimos navideños –dos euros menos que en 2013- con la esperanza de morder a la crisis según algunos da sus últimos mordiscos.

Castilla y León vuelve a ser la comunidad más jugadora, con casi 91 euros de media por habitante. La Comunidad ha recibido 19 veces un Gordo, que jamás ha recaído en Ávila o Zamora. Las consignaciones más bajas son para Ceuta Y Melilla, por debajo de los 14 euros por habitante. La terminación mas repetida del Gordo es el 5, con 32 veces, y la menos frecuente el 1, premiada sólo 8 veces.

En estos dos siglos la fortuna ha favorecido sobre todo a Madrid, Barcelona y Sevilla, que han recibido el Gordo en 75, 40 y 15 ocasiones. Bilbao, Valencia y Zaragoza lo han recibido en 12 ocasiones, Cádiz 10 y Santander 8.